Manifestación 1º de mayo

El primero de mayo suena a manifestación de trabajadores. ¿Dónde están los trabajadores? En la manifestación solo se ven jubilados. ¿Qué reivindican los jubilados?
Creo que los jóvenes actuales, trabajadores en precario, encima de estar explotados por los empresarios, prefieren quedarse en casa y descansar y no acompañan a sus padres y abuelos jubilados, que acuden a esta manifestación por inercia; porque lo han hecho durante toda su vida laboral y además, ahora que están jubilados, pueden reencontrarse con sus ex-compañeros de trabajo y lucha sindical.
Los jóvenes actuales, trabajadores en precario, no están sindicados; su sueldo no les llega para pagar una cuota sindical…
¿Cómo van a acudir a una manifestación para reivindicar mejoras laborales si tienen miedo de de perder lo poco que tienen?
Ahí dejo esas preguntas por si alguien las quiere contestar.
¡¡¡FELIZ DÍA DEL TRABAJO!!!

HABLANDO CON EL TECLADO

La escritura es necesaria. Hoy empiezo acariciando el teclado del ordenador para que coopere conmigo. No sé si encontraré las palabras adecuadas, creo que no, porque ya estoy empezando a divagar. Escribo sin decir nada. Me encuentro cómodo ante el teclado, pero tengo la impresión de que las teclas no me escuchan; sin embargo, insisto en aporrearlas con la intención de sacar alguna idea que pueda interesar a alguien. Lo cierto es que escribo para mi mismo y no espero que alguien apruebe lo que escribo; quiero dejarlo pero el teclado me atrae y me dice que continúe aquí, que no me vaya todavía… quizá salte hoy la chispa que me ayude a seguir escribiendo. El teclado me dice que no me desanime.

 

PENSAMIENTOS SIN ORDEN

La escritura es necesaria. Los pensamientos se agolpan en la mente y se pelean entre si por salir. El aparato fonador no es capaz de desatascar el tapón que forman en el embudo de la salida. Hay que poner orden, pero ¿cómo?.
– Haz que la mente descanse y descansa tú también, déjalos que se cansen y duerman. Aprovecha para dormir tú y cuando despiertes llámalos de uno en uno, con cuidado, con calma para que los demás no despierten hasta que tú les llames.
– Los pensamientos se agolpan en mi mente y porfían por salir pero no encuentran destinatario. No los puedo ir soltando por ahí como quién echa de comer a las palomas en el parque. Necesito encontrar escuchantes pacientes. Escuchantes que no hagan preguntas ni reproches.
– Si no encuentro escuchantes tendré que expresar mis pensamiento con la escritura. Es como si el teclado me escuchase sin cansancio, con paciencia, sin preguntas.
– Inténtalo pues.

NECESITO ESCRIBIR

La escritura es necesaria. No me había dado cuenta hasta ahora. Siento la necesidad de escribir, no se por qué y no se el qué, pero siento un deseo de escribir como si en ello me fuera la vida, lo que me queda de ella…
He empezado con “la lectura es necesaria” porque es el título de uno de los trabajos de José Luis Sampedro (me parece que el último) y porque me ha parecido una frase bonita y además porque la adopto como mía en estos momentos; nunca pensé que sentiría esta necesidad. Recuerdo que otra de las obras de Sampedro es “Escribir es vivir”, obra en la que como el autor dice, cuenta su vida, pero “narrada con las palabras de Olga Lucas, que son mías aun siendo suyas.”
Los días, los meses, los años cada vez se me hacen más cortos. Con la escritura es como si quisiera alargarlos, que durasen más, que no se fueran. Me aferro a la vida con la sensación de que me falta algo por hacer, no se el qué. ¿Acaso he plantado un árbol?. No me consta. Sí he tenido un hijo y… ¿es que quiero escribir un libro? Nunca me lo he planteado. Jamás me ha pasado por la cabeza. Nunca me ha gustado escribir. Por no escribir, no he escrito nunca ni felicitaciones en la época de navidad. Y ahora estoy escribiendo y pienso que no me gustaría que alguien lo leyese. Escribo para mi mismo.
¿Por qué diría Plinio el Viejo en el siglo I “nulla dies sine linea”? Creo que desde siempre, desde que se conoce la escritura se ha sentido una necesidad de expresión distinta de la verbal. La expresión verbal era pobre, insuficiente, las palabras no fluían con la rapidez que el hablante deseaba y la boca no podía expresarse al ritmo del pensamiento. De ahí que la escritura supliera o complementara esa carencia. Alguno me lo rebatirá con frases rimbombantes dignas de Arturo Valls como “yo no se lo que pienso hasta que no oigo lo que digo”. Podría ser la definición de “parlanchín”. Realmente la escritura suplió las carencias de la manera de hablar. Y quizá la escritura se quede corta a la hora de expresar el pensamiento de ciertas personas, porque algunos necesitan de la música para poder expresar mejor lo que sienten.